Domingo de Pascua Sermón

“Y regresaron del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once apóstoles y a todos los demás (Lucas 24:9).”  

¡Aleluya! ¡El Señor ha resucitado, Aleluya, ¡Aleluya!

¡Cristo ha resucitado! ¡Amen, Aleluya! 

Que alegría, gozo, y paz hay hoy en el pueblo de Dios. Cristo venció a la sepultura, ha destrozado el sentido fatal en los sepulcros de la humanidad. El aguijón de la muerte fue embotado sobre, como cita San Pedro en su epístola, “la piedra que desecharon los constructores, esa en piedra angular se ha convertido (1 Pedro 2:7).”

Los dos varones en vestiduras resplandecientes en su pregunta a las mujeres, las Marias del evangelio de hoy, tocan a una realidad profunda. “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? (Lucas 24:5)” Quere decir, Saben que el mundo gira sobre una nueva esperanza y fuerza que ni la muerte sujetar? ¿Saben que Jesucristo es ahora el Siempre Vivo, que ni el pecado, injusticia, maldad, sufrimiento, o el dolor es absoluto en sus vidas? Leonardo Boff, teólogo católico romano brasileño, lo describió así: “Cuando uno dice Dios, intentamos a expresar el Ser quien es la vida eterna y que vive eternamente….que este Dios es vida absoluta (pg. 127, Trinidad y Sociedad, Boff, amplificación mia).”  

Durante estos tres días de Jueves Santo, Viernes Santo y la vigilia pascual, hemos sido participes de la victoria del Dios absoluto sobre la muerte. Desde su traición por medio de Judas, al juicio de Pilato, a su entierro por manos de José de Arimatea, Nicodemo, y las Marías, el Hijo de Dios se revele como la vida eterna. Ahora, el está siempre con nosotros, “todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).” ¿Como es posible que, durante los sucesos de nuestro día cotidiano, de la guerra, de injusticia y violencia, de cambio climático Jesucristo sigue siendo el Siempre Vivo? ¿Como se revele Jesucristo en nuestras vidas como el Siempre Vivo? Mi mensaje de hoy, titulado, “Al encuentro del Siempre Vivo: en hogar, individual y mundial,” gira sobre el poder (o sea el Espíritu Santo) que Dios nos otorga para reconocer el Siempre Vivo a como se nos presenta cada día. El primer punto, San Pedro recibió el poder para reconocer a Cornelio como amado del Siempre Vivo. El Segundo punto, las Marías, al encuentro con Jesucristo, fueron hechas en testigos de la vida cotidiana. 

Primer Punto: El Poder De Reconocer la Prójimo 

Pedro, como ejemplo de uno en sintonía con el Siempre Vivo en medio del sufrir proprio, nos falla. Antes de la institución de la eucaristía, Jesús empezó a lavar los pies de los discípulos. Pedro el impidió: “Jamás me lavaras los pies (Juan 13:8).” Luego después en la cena, Jesús predica que Judas iba a traicionarlo. Él iba ir a donde ellos no pueden seguir. Pedro respondió sin conocimiento, “señor, ¿porque no te puedo seguir ahora mismo? Yo daré mi vida por ti (Juan 13:38).” En tiempos de dolor, de injusticia, de perdida anticipada, somos iguales a Pedro. Pedro enfrento el poder del Imperio Romano, del maligno, del pecado y cayo. No estamos en sintonía porque vivimos sujetos al movimiento del universo; de las fuerzas de la tumba, de la desintegración personal y familiar, del racismo y misoginia. Aun así, Jesús prometa a dar nos, con Pedro, un poder que nos restituye y nos ayuda a reconocer la voluntad del Siempre Vivo. Primero Jesús anuncio de ante mano que, “una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos (Lucas 22:32). El Siempre Vivo esta siempre dispuesto a perdonar. Cuando nos desviamos de la vida plena en familia, en el trabajo, de la esperanza, hay la promesa de poder restauradora; es un poder que solamente nos puede dar uno que ha tomar en sí, el peso de nuestra existencia: Jesucristo, El Siempre Vivo. Cuando no podemos ver que Dios nos fortalece, recuérdate de las Marías en tu vida. Ellas te habrán saber el Siempre Vivo como las Marías hicieron con Pedro y los apóstoles. Sea tus Madres, hijas, tías, cunadas, ellas te recordaran que hay esperanza, y vida, y hay poder de Dios para tu hogar, tu alma, nuestro ambiente. Dios es el Absolute en las intransigencias de la vida. Mira a Pedro. Restituido a sus hermanos a causa del testigo de las Marías, es guiado por el poder del Siempre Vivo, el Espíritu Santo a ver a Cornelio como amado de Dios.  

En la primera lectura, no era licito para que Pedro, siendo judío, a ir a la casa de un varón Gentile, el Centurión Cornelio, y convivir. Después que Jesus ascendió al Cielo y dio el Espíritu Santo en el Dia de Pentecostés, Pedro fue al encuentro con el Siempre Vivo. Estando Pedro en Joppa, entro a la azotea de una casa para orar durante el Almuerza. Y orando, tuvo una visión del Espíritu Santo. Vio un gran lienzo, lleno de animales inmundos, descender y un Voz del Cielo insistir tres veces que Pedro cómase de él. Era la voz del Siempre Vivo. Cada vez que Pedro negó, dijo, “lo que Dios ha limpiado, no lo llames tu impuro (Hechos 10:15).” Y estando confuso sobre este prodigio, vino unos Soldados de Cornelio. Quieran invitarlo a convivir con Cornelio y hablar de su testigo de Jesús. Entrando y conviviendo con Cornelio, Pedro allí empezó a vivir en el poder del Siempre Vivo Dijo, “Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas.” ¡Que sorpresa! No hay distinciones entre un modo de vida a la otra. Si reconocen la vida que proviene del Siempre Vivo, Dios empieza a girar sus vidas a la vida absoluta que es Dios en ti y en mí. Mi hogar, mi corazón, mi redes de amistades están ligados hacia la esperanza de la resurrección y transformación del universo.  

Segundo punto: Testigos al Encuentro cada día 

Eso, hermanas y hermanos, es el poder y sentido que impulso a Maria Magdalena, Juana, Maria la Madre de Jacopa, todos los demás, incluyendo a Maria, la Madre de Dios, a ir a anunciar la resurrección de Jesús el Nazareno. Desde el principio, eran las mujeres que iban al encuentro del Dios, Siempre Vivo. Maria, la Madre de Dios, con su Si a al anuncio del Ángel Gabriel (Lucas 1:38), fue hecha testigo ejemplar de su hijo como nuestro redentor. Maria y Martha, las dos, convivieron con Jesus en Bethania antes de su pasión. Maria le ungió para su sepultura. Martha, nos dio un ejemplar a como servir a nuestro Señor Jesucristo (Juan 12:1-8). Jesus se presento a Maria Magdalena personalmente para llamar a ella como el Apóstol de la Resurrección (Juan 20:17-18). Juana y Maria apoyaron al ministerio de Jesus con sus redes con altos mandos y con su apoyo financiero. Cuando estas mujeres se unieron a anunciar las buenas nuevas de la resurrección, se nos abrió una fuente de poder que se sienta hasta hoy si solamente la podemos reconocer por medio de la fe. Esa fuente es el aquí viva que Jesús prometió a darnos para que brote en nuestra vida cotidiano, una esperanza viva y nueva. Es una esperanza que está abierto a reconocer al Siempre Vivo como un compañero, acompañándonos a nuestras camas, nuestros comedores para compartir y convivir, al trabajo. Es a ver al prójimo en lugares de guerra, violencia y cambio climático desbastadora como si fuese Jesús mismo con todas sus Marías al su alrededor. Id. Ve. Come. “¿Por que buscan entre los muertos al que vive? El esta aquí, en el pan y vino, entres ustedes, en sus hogares. Ha Resucitado.” Amen.